Ante la situación actual del proceso de adquisición de TK Elevator por parte de KONE, y a la espera de la notificación formal a la Comisión Europea, la representación sindical considera imprescindible fijar posición en una fase que resulta determinante para el futuro del empleo.
Aunque la operación ha sido aprobada por los accionistas, todavía no se ha iniciado el procedimiento formal ante Competencia, lo que sitúa el proceso en la etapa previa en la que se están definiendo aspectos clave como posibles desinversiones, reparto de mercado y ajustes organizativos.
La propia dirección de KONE ha reconocido que podrían producirse ventas de activos en determinadas geografías como condición para obtener la aprobación regulatoria, lo que introduce un riesgo directo sobre el empleo y la estructura productiva.
En este contexto, desde el sindicalismo se rechaza de forma categórica que el empleo pueda convertirse en moneda de cambio para facilitar una operación corporativa de estas dimensiones. No se puede aceptar que los requisitos de competencia se traduzcan en fragmentación de plantillas, pérdida de derechos o transferencia de actividad sin garantías.
Se recuerda que la negociación real no comenzará cuando Bruselas abra el expediente, está teniendo lugar, en este momento.
España, por su peso en el negocio de mantenimiento y su implantación territorial, se encuentra en una posición especialmente sensible ante posibles ajustes. Por ello, se exige el mantenimiento íntegro del empleo, garantías en caso de desinversión y el respeto total a los convenios y condiciones laborales.

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