Para los que hoy en día nos sugieran este libro, hay que dejar claro que:
Aquí no hablamos de una fábula sobre actitudes personales, sino de una operación empresarial voluntaria (la fusión KONE–TKE) que tiene efectos directos sobre empleo, centros de trabajo y condiciones laborales en España.
La adaptación al cambio no puede convertirse en una exigencia unilateral a la plantilla, ni servir para diluir responsabilidades empresariales.
En el ordenamiento jurídico español, los procesos de reestructuración no se “asumen”, se informan, se consultan y se negocian, conforme al Estatuto de los Trabajadores y a la normativa de información y consulta.
La plantilla no tiene que “buscar otro queso”. La empresa tiene la obligación legal y social de garantizar empleo, respetar convenios y mantener los centros de trabajo, o explicar con detalle cualquier medida que pretenda alterarlos.
El cambio no se gestiona con mensajes motivacionales. Se gestiona con
compromisos concretos, negociación real y respeto a la representación legal de las personas trabajadoras.

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